TRANSMONGOLIANO -Todo una aventura-
Reportaje fotográfico de la famosa ruta del "Transiberiano". Treinta y seis días recorriendo Rusia de este a oeste, Mongolia de norte a Sur y parte de China.
Entrevista realizada para la revista "Balcei".
- ¿Qué es exactamente el Transiberiano?
El Transiberiano no es exactamente un tren como muchos creen. Es un tramo o una ruta que atraviesa Rusia de este a oeste (y viceversa), y que puede llegar tanto a China como a Mongolia. Por una parte esta la variante conocida como Transmongoliano, que es el tramo que va a China pasando por Mongolia (el que nosotros realizamos) y por otra parte el tramo llamado Transmanchuriano, que va a China sin pasar por Mongolia. Por lo tanto, hacer el Transiberiano no consiste en subirse a un tren determinando, sino en llevar a cabo un recorrido fiel al que en su día fue diseñado en la Rusia de los Zares. Nosotros seguimos este tramo original pero haciendo varias paradas.
Lo más interesante de este viaje es la relación con las personas que viajan contigo en el tren, sobre todo familias y trabajadores. Tanto en Rusia como en China es posible elegir entre asientos blandos ubicados en camarotes y asientos duros (lo más barato) estos asientos se convierten en camas para viajar de noche. Nosotros escogimos viajar en tercera clase, sobre asientos duros, la verdad es que no estaba tan mal como pensábamos y de esta manera convivías más con la gente de aquel país al no estar en los camarotes.
Algunas de las cosas que me llamaron mucho la atención durante el viaje fueron las personas que iban y venían por el pasillo del tren vendiendo artículos de todas clases, como libros, juguetes, ropa y comida, la comida también la podíamos comprar en las paradas que hacía el tren, donde todo el mundo se agolpaba para poder adquirir algún producto rápidamente antes de que el tren saliera.
También fue punto de curiosidad una máquina antiquísima de agua caliente que había en cada vagón. Esta máquina estaba al servicio de los viajeros para prepararse un té o unos noodles (tallarines) precocinados muy típicos en esas tierras. La verdad es que la comida no es muy buena pero nadie se muere de hambre haciendo el Transiberiano.
- Explícanos un poco la ruta que llevasteis.
La ruta era una mezcla entre “Pekin Express” (el programa de televisión emitido el año pasado) y la famosa ruta del Transiberiano. Eso si, con algunas modificaciones y ampliaciones de lugares a visitar.
Resumiendo un poco, nuestra aventura comenzó en la capital rusa, Moscú. Aunque coincidió con los incendios que estaban arrasando parte del país, nosotros no tuvimos ningún problema para visitar durante 2 extensos y caluros días los lugares más emblemáticos del comunismo ruso, como el Kremlin y la Plaza Roja. Después tomamos varios trenes para recorrer el país durante 6 días dirigiéndonos hacia el Oeste y atravesando gran parte de Rusia. Desembocamos en Irkustk, donde tomamos una furgoneta que nos llevo a la Isla de Olkhon, dentro del Lago Baikal, el lago más profundo y extenso del mundo. Nos despedimos de Rusia y nos metidos en un autobús 17 horas para atravesar la frontera que nos llevaría a Ulan Bator, la capital de Mongolia. Esta ciudad apenas cuenta con demasiados atractivos, ya que es reflejo fiel de cuando fue provincia de la URSS, pero aún conserva una zona de Templos. Mongolia es como regresar al pasado, sorprende a cada paso que se de por conservar costumbres ancestrales y formas de vida casi desaparecidas en nuestro Planeta. La mayor parte de los mongoles son nómadas y van de un lado para el otro con sus gers (tiendas desmontables), sus aperos y su ganado. Pasamos 9 días atravesando de norte a sur el país con 2 minivan, 2 conductores y un guía, comiendo la insana dieta mongola (carne de cabra vieja, arroz, noodles y empanadillas grasientas) y teniendo la oportunidad de dormir en “gers”, conocer gente que vive aislada totalmente y de visitar auténticos tesoros paisajísticos
Y por último el país del color, el arroz y la falsificación de marcas, China. Aquí visitamos las grandes urbes de Pekin, Shanghai, Hong Kong y otras pequeñas ciudades tales como Guilin y Yangshuo (al sur de China). En estas últimas pudimos visitar los típicos arrozales y navegar a través del río Li en barcas de bambú observando la manera tradicional de pescar.
Nos despedimos desde la isla Lantao, la más grande de Hong Kong, donde cogimos el avión de vuelta tras 36 días viajando por 3 países y culturas diferentes.
- ¿Encontrasteis algún problema durante estos 36 días viajando?
No se si fue un problema, una anécdota o algo que siempre pasa a todo viajero que quiera cruzar la frontera de Mongolia a China en coche. Pero sin duda fue uno de los cruces de frontera más surrealistas que haya vivido. Normalmente los turistas suelen cruzarlo a través del tren para poder ver el cambio de raíles que es bastante interesante. Nosotros optamos por la opción de coger un “taxi” o es así como lo llaman a unos coches viejos, cochambrosos y prácticamente destrozados. Tomamos un ellos para todos nosotros más las mochilas. Dentro estábamos asfixiados, sin podernos sentar porque no había asientos, aguantando las puertas con una cuerda para cerrarlas, sin techo y viendo partes del suelo, todo ello por 80 dólares (65 euros más o menos) por llevarnos hasta la frontera que eran solo 10 km. Dentro de lo malo lo peor no era el coche sino lo que nos esperaba para poder cruzar la frontera. Por mucho que explicará la situación no describiría la odisea que allí pasamos, a parte de la gran fila de coches, camiones y otros vehículos de cuatro ruedas, la única manera de ir hacia delante era echándole morro, sobornando a los militares y tener una conducción muy temeraria. Cruzar la frontera fue impresionante, toda una experiencia que hay que vivir para creer.
Por lo demás los típicos problemas de viajero como que se pierdan el conductor en medio del desierto del Gobi sin saber hacia donde ir y tener que acampar en medio de la nada, hacernos entender para pedirle la cena a una cocinera rusa, estar asfixiados en el tren con una calor insoportable por los fuegos de alrededor y tener que utilizar una toalla húmeda como si fuéramos unos bandoleros (lo pasamos muy mal pero fue muy graciosa la situación) y bueno alguno más que supimos resolver entre todos.
- Que fue lo más duro del viaje.
Lo más duro físicamente… sin duda: La Gran Muralla China. Quisimos hacer una parte de la muralla inusual para los turistas. Este tramo recorría 10 de los más de 6.500 km de los que se compone la muralla. Diez parecen pocos si los comparamos con el total, pero se pueden hacer interminables cuando las condiciones no son las que acostumbramos. El recorrido fue agotador, empezamos el tramo sobre las 11 de la mañana y lo acabamos a la 14 del mediodía. El agua era esencial bajo los 40º que hacia. A medida que íbamos avanzando las escaleras de la muralla iban desapareciendo y se convertían en piedras mal colocadas, hasta llegar a piedras amontonadas con arbustos y árboles pequeños. Pero todo este esfuerzo merecía la pena, el paisaje desde allí era increíble, grandes cadenas montañosas que dejaban paso a esa magnificencia creada por los chinos llamada La Gran Muralla. Vistas que si no eran desde allí no llegabas a verlas.
Lo más duro higiénicamente… estar 6 días sin podernos duchar con agua, es decir, ya no agua caliente en una bañera, no, simplemente agua, nos daba igual que fuese fría, que viniera de un río, de un lago o del grifo. Durante la primera parte de la ruta atravesando Rusia en tren no tuvimos ninguna posibilidad de ducharnos, ya que en el tren no había duchas. Utilizábamos las toallitas húmedas, gel desinfectante, mucho desodorante, y bueno paciencia entre nosotros. No sabéis lo mucho que se puede echar de menos un simple remojón de agua cuando no lo tienes, y ya nos cuento cuando llegamos al albergue, nuestra primera ducha… fue la gloria.
- Si tuvieras que elegir un lugar de los que has estado, con cual te quedarías.
Solo uno… es muy difícil, porque han sido muchos y muy diferentes entre si. Pero seleccionando un poco: Por el contacto directo con las personas que viven allí, el ambiente que recorre sus calles y la diferencia cultural que hay, los barrios viejos de Pekin.
Por la experiencia vivida, los 6 días en el tren: conociendo a gente nueva, comiendo de malas maneras, sin ducharnos, con un calor tremendo, oliendo los pies y escuchando los ronquidos de las personas por la noche… vamos una maravilla.
Por sus paisajes y vistas impresionantes donde todo era naturaleza y tranquilidad la Isla Olkhon en el Lago Baikal (Rusia) y el Valle de Orkhon (Mongolia) este último tanto por el día donde ríos y amplias llanuras llenas de animales vestían el paisaje como por la noche donde el silencio dejaba paso a la belleza de un cielo abierto pleno de estrellas.
- Volverías hacer este viaje.
¡Por supuesto! Siempre quedan muchos lugares y cosas por conocer, por lo que no he dudado en aceptar un trabajo de 3 meses que me han ofrecido en Shanghai para formar parte de un equipo creativo en el lanzamiento de una nueva marca de bombones italianos. Tiene su gracia, otra vez vuelvo al mundo de los bombones. Si todo va bien, cuando salga esta revista yo ya estaré por allí conociendo un poco más de ese país.
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Enlaces
- Fotos del grupo Albúm más personal de las fotos realizadas durante el viaje con el grupo.